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Terreno

 
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Término utilizado en las ciencias sociales y en las ciencias naturales para designar, tanto elementos de la litosfera (por ejemplo: los "terrenos sedimentarios"), como el «lugar», y por extensión el objeto de una investigación. Para numerosos investigadores, la actividad "en el terreno" representa una de las dimensiones esenciales de sus pesquisas disciplinarias. En esas disciplinas se produce una transferencia desde el referente litológico "terrestre", y en consecuencia a priori "geográfico", hacia el objeto mismo de investigación, localizado en algún lugar.
En el dominio de la exploración, de los descubrimientos, incluso de las conquistas, la presencia directa en el terreno, la ocupación del terreno, son momentos indispensables para hacer el inventario del «territorio» o para cuadricular el terreno, cuestiones previas esenciales antes de cartografiarlo.

A partir de allí se forjó el concepto de "terreno", que designa a la vez el espacio de investigación, la misión y el trabajo de investigación in situ. En antropología, el trabajo de terreno ocupa un lugar indispensable y constituye una suerte de rito de paso para el aprendiz investigador (G. Condominas). Es el trabajo de investigación por excelencia. En geografía, a una casi ignorancia del terreno en la época moderna, cuando dominaba el geógrafo de gabinete compilador de relatos de viajes, le sucedió una era de oro del terreno en la primera mitad del siglo XX. Hoy en día, el término es utilizado principalmente por los especialistas de geografía física y de las geografías de allende los mares (áreas culturales, geografía del desarrollo, etc.). Pero cualesquiera sean las ciencias sociales, la noción de terreno no es más únicamente sinónimo de lugares lejanos, de exotismo o de sociedad "diferente". El término terreno es, en realidad, indiferentemente utilizado desde que la escala de trabajo está circunscrita, desde que se conduce una encuesta o que el proceso de investigación implica un desplazamiento.

De una manera más o menos implícita, el terreno es frecuentemente sinónimo de concreto, de contacto directo con la realidad de las cosas ("hombre de terreno"). Se trata del lugar donde las cosas se revelan a la vista ("carnés de terreno", "relevamientos de terreno"), por oposición a las construcciones, o a las especulaciones puramente teóricas, resultado del trabajo en "laboratorio". La prueba del terreno sirve en cierto modo de principio de validación, de emergencia de verdad; se utiliza incluso la expresión "verdad-terreno" en teledetección, en una marcha científica donde la demostración del terreno parece agregar un suplemento de racionalidad. En la geografía clásica, para la cual el contacto directo y la aproximación visual con el objeto de estudio son esenciales, la excursión en el terreno reviste un carácter primordial para el estudiante de geografía. Ésta tenía como objetivo aprender a ver y a saber describir, en relación con la aproximación por los« paisajes». El terreno es el lugar en el cual el conocimiento geográfico toma forma. Para «E. de Martonne», quien creó en 1905 la excursión interuniversitaria, el terreno se concebía como una suerte de laboratorio común, un foro de discusión para intercambiar los puntos de vista. Con el fin de representar la realidad del terreno, soportes documentales como la carta topográfica o la fotografía aérea (¿imagen satelital?) contribuyen en la relación del geógrafo con el terreno, y sirven de apoyo a un cierto número de ejercicios canónicos.
En todas las épocas se ha planteado la problemática de las mediaciones entre el objeto estudiado y la interpretación del investigador. Si, bajo una postura realista, el terreno representa el lugar de verificación de las hipótesis, el vínculo particular del investigador con "su" terreno (empatía, objetividad, observación participante, intervención militante, etc.) y la utilización frecuente de los adjetivos y pronombres posesivos en el discurso sobre los lugares de investigación, incita a pensar que el terreno puede también servir de revelador para confrontaciones entre distanciamiento e identidad.

Bernard Elissalde