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Maximilien Sorre

 
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Maximilien Sorre, llamado Max. Sorre (1880-1962). Fue un geógrafo francés que llevó y desarrolló, en la primera mitad del siglo XX, las intuiciones y las orientaciones formuladas inicialmente por P. Vidal de la Blache. Max Sorre ocupa un lugar singular en la posteridad vidaliana: solicita, por medio de lecturas y de referencias muy amplias, los aportes de las ciencias biológicas y de las técnicas para actualizar y profundizar el programa que Vidal expuso en sus Principes de géographie humaine. Las dedicatorias sucesivas de esas obras desde su tesis en 1913 sobre Les Pyrénées méditerranéennes. Etude de géographie biologique [Los Pirineos mediterráneos. Estudio de geografía biológica] dan fe de esa dependencia científica y epistemológica bajo el signo del paradigma mesológico de las relaciones del hombre y el medio. Esta posición lo separa sin embargo de las orientaciones dominantes de la geografía francesa de posguerra. Max Sorre no pertenece sin embargo a la estricta ascendencia normal superior: fue alumno de la Escuela Normal de Saint Cloud (1889-1901), que formaba a los profesores de escuelas normales departamentales. En 1903 obtiene un puesto en Perpignan y luego en Montpellier, donde comienza un curso universitario en historia y botánica: allí sigue los cursos de Challes Flahaut que lo inician en las particularidades del medio mediterráneo. Dicho curso le permite inscribirse en el doctorado bajo la dirección de Paul Vidal de la Blache sobre un tema de geografía biológica en un terreno ya recorrido de los Pirineos orientales; por lo tanto, en 1913 él puede defender un trabajo pionero en un muy corto plazo de tiempo.
Reclutado como oficial en 1914, es gravemente herido en Artois en el otoño de 1915; operado y luego convaleciente establece con Vidal (quien había perdido a su hijo, oficial del ejército) una relación de confianza gracias a sus visitas reiteradas.

Republicano emérito y condecorado, doctor reconocido y docente de vocación, encontrará su lugar en las instituciones universitarias de Francia en el período de entreguerras: profesor, decano y rector, con una sensibilidad de izquierda (director de la enseñanza primaria, nombrado por Jean Zay, bajo el Frente Popular), lo que le valdrá una sanción (despido) por parte del régimen de Vichy.

La obra científica de Max Sorre desarrolla, rechaza y precisa las intuiciones que Vidal tenía expuestas en su artículo de 1903, La géographie humaine et ses rapports avec la géographie de la vie [La geografía humana y sus relaciones con la geografía de su vida]. Se pueden situar las orientaciones de sus trabajos y las reflexiones de Max Sorre bajo la égida del concepto de «ecumene», con la noción clave de complejos patógenos en geografía médica y la aproximación mesológica. Con la ecumene, noción antigua de la geografía occidental que él actualiza en el contexto de la mundialización de los imperios, Max Sorre aporta un amplio campo de estudio a la geografía humana. Analiza las condiciones biológicas de habitabilidad del globo, las modalidades locales o regionales de éste en los géneros de vida, los procesos de transferencia de población y de culturas realizados por las migraciones internacionales. Testigo, al final de su vida, de la intensificación de los intercambios mundiales y de la participación geopolítica Este/Oeste, Max Sorre se cuestiona acerca de la unicidad problemática de esta ecumene.
En su artículo de 1933, « Complexes pathogènes et géographie médicale » [Complejos patógenos en geografía médica], él sienta las bases de una aproximación innovadora de las causalidades múltiples e interactivas que aparecen en el trabajo en la comprensión de los hechos de orden biológico. Max Sorre introduce en la geografía humana las adquisiciones de los trabajos de los médicos discípulos de Pasteur, que él había encontrado en sus responsabilidades universitarias y había leído con atención. Su obra maestra de 1943, « Les fondements biologiques de la géographie-Essai d’une écologie de l’homme » [Los fundamentos biológicos de la geografía. Ensayo de una ecología del hombre], pinta un cuadro “viviente” de estas cuestiones y sus problemas, pero el momento de su aparición dejará un poco en la sombra esta suma original.
Al priorizar el estudio del medio o mesología, Max Sorre pone el acento en la geografía física, esencialmente en el clima que rodea a los seres vivientes. En este sentido, él invierte o rompe la hegemonía (muy reciente) de la geomorfología de De Martonne (Emmanuel De Martonne) y renueva los orígenes biogeográficos de Humboldt en la geografía científica. En el medio geográfico distingue por otra parte varios medios: el medio físico definido por parámetros medidos, el medio biológico o viviente compuesto y complejo, y el medio humano articulado con los precedentes en términos de recursos y limitaciones.
Hombre muy vinculado socialmente, que ejerce múltiples responsabilidades académicas, editoriales y científicas (por ejemplo, en el seno de la Unión Geográfica Internacional), Max Sorre no hizo escuela, si hablamos con propiedad. Fue sin embargo un vigilante atento a las novedades aparecidas en las ciencias biológicas y sociales. Siguió las investigaciones médicas sobre las pandemias, sin duda fue uno de los primeros en Francia en señalar los trabajos de la Escuela de Chicago, y en los últimos diez años de su vida debate con los sociólogos acerca de los modos de vida, para actualizar la herencia vidaliana del género de vida. Las bibliografías de sus libros y artículos dan fe de la extensión lingüística y de la diversidad científica de sus lectores; se puede decir que, en un momento dado, actualizan el estado de las cuestiones que él aborda en geografía: ellas constituyen una suerte de nivel de referencia.
Su concepción de la mesología lo convierte en un precursor más o menos reconocido de las cuestiones medioambientales, con una meditación en tono premonitorio en las épocas oscuras de la Ocupación: “Signos muy leves nos advierten que ante nuestros ojos los climas deben continuar variando. El ambiente natural en el cual vivimos se modifica sin cesar y el destino de las enfermedades infeccionas nos lo muestran ingenioso al variar sus modos de ataque. La sumatoria de esas influencias hará inclinar la balanza un día: nosotros hemos visto a la ecumene crecer y unificarse; aunque el hombre contribuya personalmente con sus locuras, se retractará y se fragmentará. Tal vez los testimonios de la decadencia de la era humana no tengan más que una conciencia oscura y disminuida” (Les fondements biologiques [Los fundamentos biológicos], 1943, p.417).

Jean-Louis Tissier

Bibliografía selectiva de Max. Sorre

- Les Pyrénées méditerranéennes. Etude de géographie biologique. París, Armand Colin, 1913, 508 p. (tesis).
- « L’organisme humain et le milieu géographique », Bulletin de la Société de Géographie de Lille, 1928, p. 108-122.
- « Complexes pathogènes et géographie médicale », Annales de Géographie, 1933, vol. 42, n°235, p. 1-18.
- Mexique, Amérique centrale, vol. 14, Géographie Universelle, Paris, Armand Colin, 1928, 234 p.
- Méditerranée. Péninsules méditerranéennes, vol. 7, Géographie Universelle, (1ère partie : généralités, Espagne, Portugal par M. Sorre), París, Armand Colin, 1934, 232 p. (2e partie : Italie, Pays Balkaniques par Jules Sion).
- Les fondements biologiques de la géographie humaine. Essai d’une écologie de l’homme. París, Armand Colin, 1943, 440 p.
- Les fondements de la géographie humaine. París, Armand Colin, (3 tomos y 4 volúmenes publicados de 1943 a 1952).
Tomo 1: Les fondements biologiques. Essai d’une écologie de l’homme. (2ª edición 1947, 440 p., 3ª edición revisada y aumentada en 1951, 448 p.).
Tomo 2: Les fondements techniques. (2 vol.), 1948-1950, 1031 p.
Tomo 3: L’habitat. Conclusion générale. 1952, 499 p.
- Les migrations des peuples. Essai sur la mobilité géographique. París, Flammarion, 1955, 267 p.
-Rencontres de la géographie et de la sociologie. París, Ed. Marcel Rivière, 1957, 213 p.
- L’Homme sur la Terre. Paris, Hachette, 1961, 365 p.

Trabajos sobre Max Sorre

- George Pierre, « Max Sorre (1880-1962) », Annales de géographie, n°387, p.449-459, 1962.
- Marie-Claire Robic (dir), Du milieu à l’environnement. París, Economica, 1992.
- Galochet Marc, « Max. Sorre et les fondements biologiques de la géographie ».