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Alexander von Humboldt

 
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Alexander von Humboldt (1769-1859). Considerado con «Carl Ritter» como uno de los padres de la disciplina moderna, la carrera de Alexander de Humboldt no se relaciona sin embargo con la geografía. Su obra aparece primero como la heredera de un doble espíritu enciclopedista y universalista, el de la Aufklärung [educación] alemana y el de las Luces francesas. De este modo se nutre tanto de los preceptos kantianos, en el sapere aude [atrévete a ser sabio], como de los de Rousseau, en particular el conocimiento directo del mundo. Inmerso, gracias a sus padres, en una cultura francesa y alemana, Humboldt aprovecha por lo tanto sus influencias plurales. Mientras su hermano Guillermo elige las letras y la filosofía, él toma la vía de la historia natural, para satisfacer la mayor curiosidad de su vida: comprender el mundo, desde el más pequeño al más grande de sus fenómenos. Sus primeros trabajos lo llevan hacia la zoología, pero sobre todo a la botánica. Su primera obra de geografía, El “Ensayo sobre la geografía de las plantas” (1805), nace de sus investigaciones en botánica. A partir de las plantas, especialmente mientras trabaja en las minas de Freiberg, Humboldt comienza a interrogarse sobre los fenómenos de localización, de repartición y de desplazamiento de las especies; tantos cuestionamientos hacen que se extienda luego al campo de la geografía.
Pero si bien la botánica guía los cuestionamientos científicos y geográficos de Humboldt, sus viajes lo convierten plenamente en geógrafo. Su obra se construye en efecto sobre una práctica metódica y de la repetición [1] . Desde 1800 a 1820, se le asocia unánimemente el sobrenombre de “segundo descubridor de América”, luego del periplo de cinco años (1799-1804) que realiza a través de América central y meridional [2] (Humboldt, 1905: 208). Comparado de este modo con Cristóbal Colón, Humboldt brilla primero por sus talentos de viajero. Las repercusiones de esta expedición son inmensas en términos editoriales y de renombre. Este viaje marca para él un giro en su carrera, en la medida en que le asegura una legitimidad científica a través de toda Europa. Sus experiencias de terreno no terminan allí. La atracción del mundo lo empuja a planificar nuevas empresas hasta el fin de sus días: partir fue siempre una de las motivaciones de su vida. Explora una gran parte de Europa y de Asia, principalmente durante su viaje al Imperio Ruso en 1829. De hecho, esta pasión por otros lugares participa en la constitución del terreno como habitus geográfico de la disciplina moderna. Humboldt se consagra en efecto tan en serio a sus expediciones como a la redacción de sus libros: para él, la materialidad del terreno precede a la construcción verbalizada y teórica del mundo, método que comparte con Carl Ritter. En ese sentido, sus viajes le inspiran la visión del mundo que él perfecciona durante toda su vida. Gracias al periplo asiático, Humboldt encuentra eco en sus observaciones estadounidenses y construye sus trabajos en un perpetuo juego de comparación espacial. Cada fenómeno estudiado en un extremo del mundo le inspira una idea a miles de kilómetros de distancia. De este modo, todos los hechos presentes en la superficie de la tierra están conectados. Éste es el principio mayor que preside la escritura de su obra, y en particular de Cosmos (1845 y siguientes). Al defender una visión cosmográfica del mundo, Humboldt utiliza todas las escalas del análisis geográfico, para demostrar el vínculo de todos los fenómenos entre sí en la superficie del globo: “Y para tener vistas generales, para concebir la conexión de todos los fenómenos, conexión que llamamos Naturaleza, primero es necesario conocer sus alcances, luego reunirlos orgánicamente bajo un mismo punto de vista” [3] Él participa de este modo de una transición entre la geografía de las Luces, esencialmente cosmográfica, y una disciplina modernizada, que se vuelca hacia escalas más grandes.

Según el análisis de Ottmar Ette, Humboldt propone así “una ciencia en movimiento y que proviene del movimiento” [4]: es decir, para practicar en el «terreno», en contacto íntimo con el mundo, y considerando la evolución de los fenómenos, porque nada permanece estático para Humboldt; por el contrario, el mundo funciona sobre la base de relaciones infinitas y plurales entre todos los lugares y objetos que lo conforman. El Cosmos constituye el resultado de su concepción geográfica, así como lo resume su comienzo: “A través de las vicisitudes de mi vida y de un ardor de conocimiento dirigido a objetos muy variados, me encuentro comprometido a ocuparme, casi exclusivamente en apariencia y durante varios años, de disciplinas particulares: botánica, geología, química, posiciones astronómicas y magnetismo terrestre, que debían prepararme para una expedición lejana; el verdadero propósito de esos estudios era en realidad mucho más elevado. Yo desearía captar el mundo de los fenómenos y las fuerzas físicas en su conexión y su influencia recíprocas.” [5]. La aprehensión escalar y conectada del mundo debe conducir de este modo desde el más pequeño acontecimiento a la más importante ley general. Su obra no se circunscribe sólo al dominio teórico y metodológico. Humboldt es también un promotor científico de primer orden. Hombre de comunicación hiperactiva -cuya correspondencia se calcula en más de 30.000 cartas-, anima la circulación de los saberes geográficos a través de toda Europa. Humboldt constituye un enlace de primera importancia: él redistribuye, hace circular materiales, recomienda a jóvenes capaces, da sin cesar un impulso renovado a toda empresa científica. Preocupado por la independencia de la geografía, contribuye con Ritter en la creación y la actividad de dos sociedades de geografía: la de París en 1821 y la de Berlín en 1828. Hasta el final de su vida, participa activamente en las sesiones y los debates de esas dos instancias, confirmando con esto su compromiso tanto con Francia como con el reino de Prusia. Contrariamente a Ritter, Humboldt no ocupa jamás una cátedra universitaria; sin embargo dicta en la Singakademie de Berlín, entre 1827 y 1828, una serie de más de 60 lecciones sobre la “física del mundo”, gratuitas y abiertas a cualquiera, que gozan de un gran éxito por parte del público berlinés. Su éxito es también editorial: por ejemplo, su Relación Histórica, relato de su viaje por Estados Unidos publicado en 1814, fue traducido a más de diez lenguas y difundido a través del mundo entero, al igual que Cosmos. Sin descanso, Humboldt se esfuerza por el progreso de las ciencias en general y de la geografía en particular, solicitando regularmente el apoyo de varias cortes europeas (francesa, prusiana y rusa, principalmente). A este respecto, su red es tanto política como científica, y su doble práctica del francés y el alemán le asegura una visibilidad europea. De sus diferentes expediciones lleva consigo numerosas muestras de plantas, animales o minerales, de las cuales provee a los museos y jardines europeos: el Museo de Historia Natural de París, el Jardín Botánico Real de Berlín o incluso la Academia Real de Ciencias de San Petersburgo se benefician, entre otros, con sus trabajos. Pero su relación con la política sufre algunas veces de ambigüedades: si bien él reconoce la necesidad financiera de colocar sus trabajos bajo el patrocinio de monarcas poderosos (los reyes Federico Guillermo III y IV de Prusia; el zar Nicolás I de Rusia), no obstante denuncia regularmente, al menos en la esfera privada, las limitaciones materiales, incluso intelectuales, que pesan sobre él. A pesar de ciertas paradojas en sus vínculos con el mundo político, Humboldt permanece a lo largo de su carrera al servicio del poder, en la perspectiva universalista de la Aufklärung [educación].
La memoria de su obra se inscribe de un modo diferente en Francia y Alemania. Asociada a la de su hermano Guillermo, la herencia de Alexander von Humboldt resuena incluso fuertemente en el Berlín contemporáneo: en la Universidad Humboldt por supuesto, pero también por el futuro foro científico y cultural del Stadtschloss [Palacio de la ciudad], en curso de reconstrucción, colocado bajo su doble patrocinio. Por otra parte, algunos centros de investigación están enteramente consagrados a él, en particular la Academia de Ciencias de Berlín-Brandeburgo. En Francia, los geógrafos lo convocan incluso a título de figura tutelar de la disciplina, pero ampliamente mitificado y finalmente poco o mal conocido. La obra de Ritter, sin duda gracias al trabajo de pasador de Eliseo Reclus y a pesar de su complejidad, aparece contrariamente más difundida en Francia. Sin embargo, un tímido pero real interés por su carrera resurge desde hace algunos años. Los historiadores de las ciencias y los geógrafos redescubren de este modo los principios de la ciencia de Humboldt, no solamente desde un punto de vista reflexivo sino también reconociendo una actualidad pertinente. Desde un punto de vista metodológico, la instauración del terreno, de la experiencia del mundo, como momento preliminar e indispensable de su comprensión y su ordenamiento, constituye una base sólida de la identidad de la disciplina. Por otro lado, desde un punto de vista teórico, la promoción de una visión escalar, compartimentada y jerarquizada del espacio y sus fenómenos, resuena extensamente en los modos de hacer actuales. Finalmente, en el plano de la producción de los saberes geográficos, sería merecido aprovechar sus innovaciones cartográficas, puesto que él asocia representación en el plano y en tres dimensiones de un mismo fenómeno. Esto explica el éxito inmediato de su Cosmos, traducido en quince lenguas a fines del siglo XIX, y justifica su redescubrimiento.

Laura Péaud

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Laura Péaud

Principales obras de Alexander von Humboldt:

- HUMBOLDT, A. de, 1805, Essai sur la géographie des plantes accompagné d’un tableau physique des régions équinoxiales, París, Levrault, 155 p.
- HUMBOLDT, A. De, 1810, Vues des cordillères et monuments des peuples indigènes de l’Amérique, París, Schoell, 350 p.
- HUMBOLDT, A. de, 1811, Essai politique sur le royaume de la Nouvelle Espagne, París, Schoell, 2 vol.
- HUMBOLDT, A. de, 1814, Relation historique du Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, tomo 1, París, Schoell, 643 p.
- HUMBOLDT, A., 1836, Histoire de la Géographie du Nouveau Continent et des Progrès de l’Astronomie Nautique aux Quinzième et Seizième Siècles, Paris, Gide, 3 vol.
- HUMBOLDT, A. de, 1843, Asie centrale : recherches sur les chaînes de montagne et la climatologie comparée, París, Gide, 3 vol.
- HUMBOLDT, A. De, 1989, Essai Politique sur l’Île de Cuba, primera edición 1826, préface de Charles Minguet, Nanterre, Editions Erasme, 211 p.
- HUMBOLDT, A. de, 2004, Kosmos, Entwurf einer physischen Weltbeschreibung, primera edición a partir de 1845, Frankfurter am Main, Eichborn Verlag, 941 p.
Referencias bibliográficas:
- BOTTING, D., 1988, Humboldt, un savant démocrate, traduction de Humboldt and the Cosmos, 1973, par Martine Duponey, París, Belin, 295 p.
- ETTE, O., 2009(a), « Alexander von Humboldt’s Briefe aus Russland – Wissenschaft im Zeichnen Ihres Erlebens. », Einleitung an Briefe aus Russland 1829, herausgegeben von Eberhard Knobloch, Ingo Schwarz und Christian Suckow, Berlin, Akademie Verlag, pp. 13-36.
- ETTE, O., 2009(b), Alexander von Humboldt und die Globalisierung, Frankfurt am Main und Leipzig, Insel am Main, 476 p.
- GAYET, M., 2006, Alexandre de Humboldt, dernier savant universel, Paris, Vuibert, 412 p.
- HEIN, W.-H. (dir.), 1985, Alexander von Humboldt, Leben und Werk, Frankfurter am Main, Weisbecker Verlag, 334 p.
- WERNER, P., 2004, Himmel und Erde. Alexander von Humboldt und sein Kosmos, Berlin, Akademie Verlag, 350 p.

[11 En compañía del botánico Aimé Bonpland, entre 1799 y 1804 Alexander von Humboldt recorre Venezuela, las cuencas del Amazonas y el Orinoco, el Perú, una parte de los Andes, Cuba, México y terminan finalmente con una corta estadía en la costa este de Estados Unidos.

[22 Carta a Pictet del 3 de enero de 1806

[33 Cita original: « eine Wissenschaft in Bewegung und aus der Bewegung » (Ette, 2009(a): 16).

[44 Cita orginal: « Wenn durch äußere Lebensverhältnisse und durch einen unwiderstehlichen Drang nach verschiedenartigen Wissen ich veranlaßt worden bin mich mehrere Jahre und scheinbar ausschließlich mit einzeilnen Disziplinen : mit beschreibender Botanik, mit Geognosie, Chemie, astronomischen Ortsbestimmungen und Erdmagnetismus als Vorbereitung zu einer großen Reise-Expedition zu beschäftigen ; so war doch immer der eigentliche Zweck des Erlebens ein höherer. Was mir den Hauptantrieb gewährten was das Bestreben die Erscheinungen der körperlichen Dinge in ihrem allgemeinen Zusammenhange, die Natur als ein durch innere Kräfte bewegtes und lelebtes Ganze aufzufassen. » (Humboldt, 2004