Espacio social

En geografía, y más aún en la escala de las ciencias humanas y sociales, el sintagma “espacio social” es a la vez muy importante (incluso inevitable) y polisémico (incluso evasivo). Cuando se refiere o se articula con lo que se denomina también a veces “espacio geográfico”, es para conferirle un contenido social que varía según los usos. De aquí pueden desprenderse al menos dos distinciones. La primera opone clásicamente el espacio social (en general) –lo que se puede llamar la dimensión espacial de lo social- a un espacio social (en particular). La segunda opone el espacio terrestre como producto de la sociedad a la asociación entre un espacio dado y las relaciones sociales que en él se desarrollan: espacio de un grupo social según la definición introducida en 1969 por Anne Buttimer en la geografía anglosajona; espacio de una sociedad, de un sistema social para una parte de la “geografía social” francófona.
En Francia, el sintagma “espacio social” apareció sin duda primero en los años 1950-60 bajo la pluma de los sociólogos, antes de ser tomado por los geógrafos en el decenio siguiente. En efecto, en geografía el término “espacio” se utilizaba regularmente al menos desde Paul Vidal de la Blache, pero sin que tuviera el estatuto de concepto, y sin que fuera definido. Las primeras proposiciones que critican la aproximación vidaliana y que colocan al “espacio” delante de la escena datan de la década de 1940 a través de la expresión “del espacio” (Robic, 1982). En los años siguientes, la construcción progresiva de un nuevo sector de acción pública en torno a la “planificación regional”, luego al “ordenamiento del territorio” no implicará para nada el éxito de esta expresión entre los geógrafos. Pero a partir del decenio de 1950 se multiplican también otros usos del léxico espacial. La palabra se utiliza cada vez más acompañada por un adjetivo referido mucho o poco a una disciplina existente: “espacio económico”, “social”, “personal”, “geográfico”… Se podría pensar por lo tanto que el léxico que se construye entonces refleja una división disciplinar y moderada del trabajo científico. Pero el léxico espacial manifiesta, por el contrario, y da lugar a intensas competencias en el campo académico, como en la escena del ordenamiento, donde los geógrafos parecen estar dominados sin ser completamente ignorados.
En un primer momento, los geógrafos se organizan según la bandera del “espacio geográfico”. Esta expresión, que tal vez ellos por otra parte no hayan forjado, se vuelve emblemática de la disciplina y de su renovación en los años 1970, en la imagen de la nueva revista que la llevará como título. Pero no a todo el mundo esta expresión le satisfará o le será suficiente. Algunos se volcarán hacia la de «espacio vivido», pero también hacia la de “espacio social”, utilizada principalmente en sociología (primero urbana) y en antropología, por investigadores tan diferentes como Paul-Henri Chombart de Lauwe, pronto unido a Raymond Ledrut y Henri Lefebvre, después a Georges Condominas, Pierre Bourdieu… quienes proponen definiciones muy distintas unas de otras. Es una de las propuestas más generales de Lefebvre, quien parece haberse inspirado ante todo principalmente (o fortalecido en sus convicciones), sin duda porque puede calificar como un tema de investigación específico, inscribiendo claramente ésta y las que se emparentan con ella en el dominio de las ciencias sociales: para Lefebvre (2000), el espacio (social) es un producto (social); no existe fuera de la sociedad que lo produce. Por lo tanto, en el ámbito más o menos cercano a estos trabajos y en torno a esta propuesta central se sitúa la mayor parte de los geógrafos que retoman el sintagma a partir de la década de 1970. Se los encuentra ante todo entre los que promueven una concepción “antropocéntrica” o incluso “sociocéntrica” de la geografía, a través de la geografía del “espacio vivido”, luego la “geografía social” en particular, inmediatamente alcanzados por los geógrafos en el origen de la revista EspacesTemps, que hacen de esto el objeto exclusivo de la disciplina: para Jacques Lévy y Christian Grataloup (1976), “la única geografía posible, es la ciencia del espacio social, de la dimensión espacial de la sociedad”.
Si el “espacio vivido” llevó a Armand Frémont a la popularidad, este último utilizó otros sintagmas e intentó articular unos con otros, cuyo “espacio social” estuvo presente desde el comienzo de la década de 1970. De este modo, la región (1976) comprende un capítulo sobre “los espacios sociales”, en cuya introducción se debate rápidamente la definición: “El espacio social define el territorio de un grupo o de una clase en una región dada” comienza por recordarlo, pero es para poner mejor en evidencia “una concepción más rica y más sintética [que] hace del espacio social una malla en la trama de las relaciones jerarquizadas del espacio de los hombres” (1976, p. 119). Algunos años más tarde, con los otros autores del manual-manifiesto de 1984 intitulado Geografía social, el espacio social toma claramente el centro de la escena. Se presenta allí como “el nivel superior, el nivel más englobante, el más complejo del espacio geográfico” (Hérin, 1984, p. 108) –lo cual muestra de paso que esta última expresión no fue sin embargo abandonada-; después como sinónimo de “combinación socio-espacial”, o sistema de relaciones entre relaciones sociales y “relaciones espaciales” (relaciones con los lugares): “Espacio del trabajo y el capital, de las definiciones y los conflictos, de las prácticas sociales o de las relaciones sociales inscritas en la arquitectura, el espacio social es, en cada una de sus dimensiones, simultáneamente producido, «representación» y símbolo por medio de los cuales se expresa la dialéctica de lo social y lo espacial” (p. 118).
Sin embargo, por lo que puede parecer una extraña paradoja, el sintagma va poco a poco desapareciendo de las publicaciones, en el movimiento mismo en que la disciplina se define cada vez más como una ciencia social. Lo menos que se podría decir es que la expresión está poco visible en la geografía contemporánea, y además ausente de la mayor parte de los diccionarios francófonos. Los defensores de la “geografía social” misma la han abandonada tendenciosamente, si se deja de lado una obra codirigida por Guy Di Méo que le rinde honores recientemente en su título (2005). Dos grandes razones pueden explicar esta paradoja. Por una parte, en la imagen de la trayectoria misma de Di Méo, el léxico de la disciplina conoció, a partir de la década de 1990, un giro “territorial” que le hizo la competencia: el “«territorio»” puede servir a la vez de concepto que designa el espacio de un grupo o de una colectividad y una nueva manera de calificar el objeto de la disciplina. Por otra parte, y en un sentido más amplio, es muy probable que el adjetivo “social” no sea más considerado como necesario en una época en que está más o menos claro para todo el mundo, en esta geografía ciencia social (que integra todo o parte de esta geografía física renovada o renombrada “geografía del medio ambiente”, que el espacio a secas es social porque es producido y/o dimensión del mundo social. Para los que comparten esta óptica, la expresión “espacio social” es sin duda vista como un pleonasmo.

Fabrice Ripoll, Vincent Veschambre

 

Bibliografía

-ALVARENGA Alberto, MALTCHEFF Jacques, 1980, « L’espace social, nouveau paradigme ? », Espaces et sociétés, n° 34-35, pp. 47-73.
-DI MÉO Guy, BULÉON Pascal (dir.), 2005, L’espace social. Une lecture géographique des sociétés, A. Colin, coll. « U Géographie », Paris, 304 p.
-FRÉMONT Armand, 1976, La région, espace vécu, París, PUF, 223 p. [reeditado en 1999 por Flammarion, con un prefacio inédito y algunos arreglos].
-GRATALOUP Christian, LÉVY Jacques, 1984 [1ère éd. 1976], « Des géographes pour une autre géographie : réponse à M. Le Lannou », en Philippe Pinchemel, Marie-Claire Robic, Jean-Louis Tissier, 1984, Deux siècles de géographie française. Choix de textes, Comité des Travaux Historiques et Scientifiques, París, p. 318.
-HÉRIN Robert, 1984, « À l’interférence du social et du spatial », en Armand Frémont, Jacques Chevalier, Robert Hérin, Jean Renard, Géographie sociale, Masson, Paris, pp. 88-120.
-JOHNSTON Ron J., 2000, « Social space », dans Ron J. Johnston, Derek Gregory, Geraldine Pratt et Michael Watts (dir.), Dictionary of Human Geography, Blackwell, Oxford, pp. 762-3.
-LEFEBVRE Henri, 2000 [1ère éd. 1974], La production de l’espace, Anthropos, coll. « Ethno-sociologie », París, 487 p.
-ROBIC Marie-Claire, 1982, « Organisation de l’espace. Contribution à l’étude de la genèse et des significations de l’expression », en Philippe Pinchemel (ed.), Vocabulaire historique et épistémologique de la géographie, París, CNRS (GRECO Histoire du vocabulaire scientifique), Documents n° 3, Publications de l’Institut National de la Langue Française, pp. 69-101.