Escuela de Chicago

La Escuela de Chicago inaugura una tradición sociológica (1882-1940), en el sentido que le da Chapoulie (2001), es decir, un conjunto de obras e investigaciones dispares, que involucra a tres generaciones de autores, que comparten una referencia en común al marco analítico desarrollado por Robert E. Park. La denominación “Escuela de Chicago” es una creación tardía, a posteriori, tras la iniciativa del Departamento de Sociología de la Universidad de Chicago, deseoso de ubicarse en la jerarquía académica de la época y, de paso, de disimular la crisis profunda que atravesaba, en particular el debate entre las orientaciones cualitativas y cuantitativas (Topalov, 2003: 155-156). Si bien es exagerado afirmar que la escuela cuenta con un paradigma explicativo propio, persiste una preocupación común por el estudio de los problemas sociales y el trabajo de campo. Las contribuciones iniciales de este vasto programa de investigación se presentan en la obra ya clásica de los estudios urbanos: The City (Park, Burguess y McKenzie, 1925); varias de ellas serán retomadas en francés en la recopilación de Grefmeyer y Joseph (1979), que expone una presentación particular destinada al público francófono.

La singularidad de estas investigaciones radica en considerar a la metrópoli como un objeto en sí mismo, en primer lugar, como un laboratorio social (Park, 1979a [1929]), pero también como un fenómeno natural (Park, 1979b [1952]). Se trata de observar los problemas sociales y abordarlos a través de los procesos que los constituyen (Grefmayer y Joseph, 1979: 7-8). Este enfoque se inspira en el pragmatismo estadounidense y en su corolario, el interaccionismo simbólico (Colon, 1992: 12-15). Pone el acento en el orden de lo visible, la organización de las actividades y las reglas del intercambio. El renombre de la Escuela de Chicago proviene del interés que presta a la vida cotidiana y a la diversidad social, y a la importancia que concede a los problemas de desorganización social que surgieron durante el período industrial. De allí surge la idea de que existe una cultura urbana formada por experiencias y relaciones sociales definidas tanto por vínculos comunitarios fluctuantes como por trayectorias personales indeterminadas. Las figuras del extranjero y el hombre marginal reflejan el proceso de individualización propio de la cultura urbana. Porque ahí radica la dualidad inherente a los trabajos de la Escuela de Chicago: en ellos se combina el interés por las comunidades y por la individualidad del sujeto, de modo que las relaciones intracomunitarias coexisten con las interacciones entre extranjeros, entre individuos anónimos que participan en actividades segmentadas (Hannertz, 1983: 148). El modo de vida metropolitano se define por la densidad y la heterogeneidad de los grupos de población, la movilidad cotidiana de las personas, la pluralidad de los roles sociales, el anonimato y las relaciones superficiales efímeras que cada uno mantiene con los demás (Wirth, 1979 [1938]). El uso de la metáfora ecológica, que da lugar a procesos de competencia y sucesión, sirve para ilustrar los cambios que afectan a la distribución de los grupos y las personas en el área metropolitana (McKenzie, 1979 [1925]). Así, las agrupaciones comunitarias territorializadas –las áreas sociales en el vocabulario establecido por la Escuela de Chicago- están condenadas a cambiar constantemente o incluso a desaparecer con el tiempo. El ejemplo paradigmático del área social urbana es el estudio sobre el gueto de Chicago que realiza Louis Wirth (1980 [1928]). El gueto es el espacio de acogida de los inmigrantes de Europa del Este, de confesión judía, quienes encontraron allí las instituciones comunitarias necesarias para integrarse en la vida estadounidense y de las que se van distanciando con el paso del tiempo y de las generaciones, con el riesgo de tener que fundar un segundo gueto, si se veían forzados a ello. La ecología urbana, por lo tanto, tiene como objetivo principal observar las trayectorias vitales de individuos que, hipotéticamente, debían emanciparse de su comunidad de acogida y aprovechar las oportunidades de movilidad que ofrecía la sociedad metropolitana. Las trayectorias residenciales siguen ejes que se configuran a partir de la imagen que cada uno tiene de la ciudad, a la vez que están sujetas a las vicisitudes del ciclo familiar y a las rupturas relacionales (Adams, 1969).

Castells ofreció una crítica de lo que él califica como mito de la cultura urbana, basado en una concepción naturalista y funcionalista de las relaciones sociales (Castells, 1981: 104). Sin embargo, la crítica al uso del vocabulario naturalista no agota la reflexión sobre la morfología social de la ciudad, reflejo de la división del trabajo, de la movilidad de las personas y las instituciones que estructuran las áreas sociales (Hannertz, 1980: 47). El modelo ecológico de Chicago proclama la profecía del advenimiento del suburbio y del estilo de vida estadounidense, así como del orden moral que debe prevalecer allí. El tema central de las investigaciones es el de la desorganización social, los fracasos de la sociedad estadounidense a la hora de generar el orden moral deseado, como lo evidencian las monografías analizadas por Michel Chapoulie (2001: 153), que tratan sobre las personas sin hogar, las pandillas, la delincuencia juvenil, etc. Se llevan a cabo con el espíritu de la observación participante propio de la antropología clásica, pero adaptada a las condiciones de la vida urbana.

Entre los legados de la Escuela de Chicago, cabe mencionar el famoso modelo de expansión urbana de Burgess (1979; ver documento adjunto), que ejerció una verdadera fascinación, incluso hoy en día, sobre los geógrafos y los sociólogos urbanos. Recordemos que el modelo citado describe áreas sociales inestables formadas por tres categorías principales –étnica, socioeconómica y del ciclo familiar-, teniendo también en cuenta la distancia de las localidades al centro de negocios. El modelo presenta diversas variantes (Johnston, 1994: 680-681). La ecología factorial es la variante cuantitativa. La estructura social que se desprende de ésta es compleja y detallada, y está basada en un conjunto amplio de variables, al tiempo que mantiene los mismos estatus sociales (Rees, 1968).

En los círculos geográficos francófonos, la recepción de la Escuela de Chicago da prioridad a ciertos aspectos (el modelo de expansión urbana y los procesos ecológicos) y descuida otros (el interaccionismo y el análisis de los problemas sociales). Así, se retoma el modelo de Burgess, especialmente en los trabajos de Chombart de Lauwe (1952: 40-53). Por otra parte, Clerc y Garel (1998) identificaron vestigios de este modelo en Francia. En Québec gozó también de considerable popularidad desde 1927, y se actualizó luego periódicamente, así como a través de la geografía cuantitativa y la ecología factorial (Germain y Polèse, 1995). Finalmente, cabe citar en Francia los trabajos de los investigadores del Laboratorio de Antropología Urbana, fundado por Jacques Gutwirth y Colette Pétonnet, también inspirados por la tradición de la Escuela de Chicago, con la intención de desarrollar metodologías de investigación propias de las sociedades urbanizadas, desde la perspectiva de la observación participante y del interaccionismo simbólico (Gutwirth, 1987).

Gilles SÉNÉCAL

Institut National de la Recherche Scientifique [Instituto Nacional de la Investigación Científica (Canada), INRS Urbanisation Culture Société [Urbanización, Cultura, Sociedad]

modelo de expansión urbana de Burgess (1925)

 

Referencias

-ADAMS, John S. (1969). Directional bias in intra-urban migration, Economic Geography, vol. 45, no 4, pp. 302-323.

-BURGESS, Ernest W. (1979), « La croissance de la ville. Introduction à un projet de recherche », dans Joseph, I. et Grefmeyer, Y., L’école de Chicago, naissance de l’écologie urbaine, Paris, Aubier Res, coll. Champ urbain, pp. 131-147 [1925].

-CASTELLS, Manuel (1981) La question urbaine, Paris, Librairie François Maspero [1972].

-CHAPOULIE, Jean-Michel (2001) La tradition sociologique de Chicago, 1892-1961, Paris, Seuil.

-CHOMBART de LAUWE, Paul-Henry (1952) Paris et l’agglomération parisienne, tome premier, Paris, Presses Universitaires de France.

-CLERC, Pascal et GAREL, Jacquemine (1998) « La réception du modèle graphique de Burgess dans la géographie française des années cinquante aux années soixante-dix », Cybergeo: European Journal of Geography, [En ligne], http://journals.openedition.org/cybergeo/5332 ; DOI : 10.4000/cybergeo.5332.

-GERMAIN, Annick et POLÈSE Mario (1995). La structure sociorésidentielle de Puebla, Mexique : essai d’écologie urbaine, Cahiers de géographie du Québec, vol. 39, no 107, p. 309-333.

-GREFMEYER, Yves et Isaac JOSEPH (1979) L’école de Chicago, naissance de l’écologie urbaine, Paris, Aubier Res, coll. Champ urbain.

-GUTWIRTH, Jacques (1987) Introduction, dans Jacques Gutwirth et Colette Pétonnet dir., Chemins de ville, enquêtes ethnologiques, Paris, Éditions du C.T.H.S, p. 1-12.

-HANNERZ, Ulf (1983) Explorer la ville, Paris, Éditions de Minuit.

-JOHNSTON, Ronald J. (1994) Zonal model, dans Ronald J. Johnston, Derek Gregory et David M. Smith, The Dictionnary of Human Geography, Londres, Blackwell, p. 680-681.

-McKENZIE, Roderick D.(1979) « L'approche écologique dans l'étude de la communauté humaine », dans Joseph, I. et Grefmeyer, Y., L’école de Chicago, naissance de l’écologie urbaine, Paris, Aubier Res, coll. Champ urbain, pp. 149-165 [1925]..

-PARK, Robert E. (1979a) La ville comme laboratoire social, dans Joseph, I. et Grefmeyer, Y., L’école de Chicago, naissance de l’écologie urbaine, Paris, Aubier Res, coll. Champ urbain, pp. 167-183 [1929].

-PARK, Robert E. (1979b) La ville phénomène naturel, dans Joseph, I. et Grefmeyer, Y., L’école de Chicago, naissance de l’écologie urbaine, Paris, Aubier Res, coll. Champ urbain, pp. 185-196 [1952].

-PARK, Robert E. BURGESS, Ernest W. et McKENZIE, Roderick. D. dirs. (1925) The City, Suggestions for Investigation of Human Behavior in the Urban Environment, Chicago, University of Chicago Press.

-REES, Philip H. (1968) The factorial Ecology of Metropolitan Chicago, mémoire de maîtrise, Université de Chicago.

-TOPALOV, Christian (2003) Écrire l’histoire des sociologies de Chicago, Genèses, no 51, 2, pp. 147-159.

-WIRTH, Louis (1979), Le phénomène urbain comme mode de vie, dans Joseph, I. et Grefmeyer, Y., L’école de Chicago, naissance de l’écologie urbaine, Paris, Aubier Res, coll. Champ urbain, pp. 255-281 [1938].

-WIRTH, Louis (1980), Le ghetto, Grenoble, Presses Universitaires de Grenoble, [1928].